Ofrecemos algunos apuntes de lo visto entre bastidores durante la presentación en Barcelona de la Move Cup, que se jugará el próximo mes de enero
Volver a ver a Magnus Carlsen siempre es un pequeño acontecimiento. La mayoría de las cosas que me dijo el noruego aparecieron en la entrevista que publicó El Mundo, pero hubo más cosas que merece la pena contar. También hizo más declaraciones interesantes, en la rueda de prensa anterior y a algunos compañeros que también lo entrevistaron. Creo que es interesante reseñar algunas de las cosas que afirmó.

Para empezar, la presentación de la Move Cup en Barcelona fue una ocasión magnífica para reencontrarme con viejos amigos, poner cara a otros, trenzar amistades futuras y descubrir el indiscutible encanto del Bar 64. Cabría mencionar incluso el arroz con vistas al mar que disfruté en inmejorable compañía. Fue una jornada redonda, aunque aquí no me saldré demasiado de lo que atañe a las 64 casillas.
Lo esencial es que el ajedrez de élite regresará a España. Por desgracia, ya no abundan en nuestro calendario torneos con grandes maestros de primer nivel. La Move Cup solo durará tres días (dos reales, de juego), pero se atreve a compararse con citas históricas, de San Sebastián a Linares. Y aunque no hay nombres confirmados, el director del torneo, David Ayza, me aseguró que estarán todos en el top 20 mundial, con muchos del top 10.

Más de una persona comentó que será un duro golpe para el Tata Steel, un gigante con el que parecía imposible competir. La bolsa de premios, de momento fijada en 300.000 euros (más otra cantidad igual destinada a proyectos benéficos) no suele verse en los tableros, menos aún con tan pocas jornadas de trabajo para los candidatos a repartirse el botín. Sobre el calendario, Carlsen opina que el ajedrez internacional necesita una mayor coordinación entre organizadores para evitar una fragmentación excesiva del calendario.
¿Jugar el Mundial por 20 millones?
Uno de los presentadores del acto fue Miguel Illescas, quien preguntó a Carlsen si consideraría volver a luchar por el título mundial si le dieran una cantidad importante, como 20 millones de euros. El número uno dudó, lo que ya es un logro, y acabó respondiendo así: «Todo el mundo, o casi todo el mundo… la mayoría tiene un premio, obviamente. No voy a especular sobre cuál es ese precio, pero desde una perspectiva deportiva, hay muchas cosas en el ajedrez que me interesan más que una partida clásica larga. Eso sí lo puedo afirmar».
Luego, como ya sabe el lector que haya leído la entrevista, Magnus confirmó: «Me gusta la idea de jugar ajedrez clásico de vez en cuando, pero como actividad profesional a tiempo completo, esa época ya pasó para mí». Aquí traté de rascar un poco más y le dije que todavía era joven para pensar así: «Eso dicen», respondió, «pero yo no tengo objetivos concretos en ajedrez en cuanto a lo que quiero lograr en mi carrera. Quiero jugar el tipo de ajedrez que disfruto, los torneos que me gustan. Una dieta constante de ajedrez clásico ya no me resulta tan atractiva».

Fiel a sus principio, Carlsen no piensa dejar de jugar, por supuesto, pero salvo excepciones sin duda honrosas o un cambio de opinión radical, el temor de muchos se confirma y ya no veremos apenas partidas clásicas de quien para muchos es el mejor ajedrecista de la historia.
Sobre su vida personal, destacó lo feliz que es con su mujer y su hijo y, al comentario algo tópico sobre si le gustaría que este siguiera sus pasos, lo más interesante es que habló en plural, porque el resto venía también en el manual: «No tengo metas específicas para mis hijos en cuanto a lo que quiero que logren profesionalmente, ya sea en el ajedrez o en cualquier otro ámbito. Hagan lo que hagan, los apoyaré», declaró.
Magnus Carlsen también confirmó que su compromiso no es a corto plazo y, al menos el año que viene, también participará en la segunda edición de la Move Cup en Barcelona con un leve matiz: «Si sigo siendo jugador de ajedrez, este es el tipo de formato que realmente disfruto jugando, así que sin duda me veo volviendo aquí más a menudo».
No dio tiempo a mucho más. El gran maestro noruego también comentó las posibilidades de Gukesh de retener el título: «Por supuesto, las tiene. Es un encuentro clásico corto, que suele ser bastante parejo por naturaleza, ya que es difícil ganar partidas. Pero creo que es difícil no considerar a Sindarov un jugador significativamente mejor en este momento. Sin embargo, eso no significa que Gukesh no tenga buenas posibilidades», explicó.
Cuando ya me tocaban el hombro para terminar, le pregunté si esperaba que el nuevo Total Chess será como él quería. «Ya veremos. Por ahora es un programa piloto y un formato nuevo e interesante, pero ya veremos», se limitó a decir.
Magnus tuvo un par de detalles interesantes en la presentación, por otro lado. Cuando Miguel Illescas habló de la partida que jugaron, cuando el futuro campeón tenía 14 años, este se acordaba del resultado y de la apertura que jugaron, «una línea terrible de la india de rey» con la que logró «unas tablas fáciles».
Luego, cuando pregunté al director del torneo por la elección del ritmo de juego (10+1), el número uno entendió lo que decíamos (ha pasado bastante tiempo en nuestro país en los últimos tiempos) y medió para explicar su postura. Dijo que dos segundos eran demasiados, porque se pueden aprovechar para acumular tiempo, aunque admitió que un segundo quizá se quedaba un poco justo: «Un segundo y medio probablemente sería lo ideal. Si alguien conoce algún fabricante que pueda resolver esto, estaríamos muy interesados, pero por el momento haremos lo que creemos que es lo mejor», añadió.
En general, la idea es «acercar el ajedrez al público y conseguir que tenga una experiencia más emocionante», según dijo el director del torneo. «Creo que este evento será muy divertido y realmente emocionante de seguir, y que jugar ese tipo de ajedrez más rápido, 10+1 en lugar de 10+2, lo hace un poco menos cómodo para los jugadores, pero también más exigente. Queremos que los mejores del mundo se enfrenten entre sí en un formato divertido y rápido con una muy buena experiencia», añadió Ayza.
Otras entrevistas
En entrevistas para otros medios, Carlsen también dijo algunas cosas curiosas. En El País, por ejemplo, habló de fútbol con Lorraine Delorenzo y dijo esto:
“Siempre quiero que pierda el Barça, pero últimamente es un equipo increíble de ver jugar”
Magnus también recordó que no sería la primera vez que juega en Barcelona, aunque el antecedente no era lo mejor que le había pasado. Una vez, disputó un par de partidas por internet después de salir de fiesta por la Ciudad Condal: «Fue una pésima idea, porque me excedí bastante y no me fue bien en el torneo».
En La Vanguardia, Roberto Rodríguez le pregunta: «La vida de un ajedrecista exige muchos sacrificios. ¿Cree que ha merecido la pena?». Y esta es la respuesta:
«Me encanta cómo ha ido todo, desde mi infancia hasta ahora. Tengo una esposa maravillosa, un hijo maravilloso y una gran familia. Estoy muy feliz con mi vida. Si he tenido que sacrificar algo, nunca lo he sentido así».
Formato de la Move Cup
El primer día, ocho ajedrecistas jugarán una liga a una vuelta. Después de esas siete rondas, los cuatro mejores se clasificarán para la semifinal, que se disputará al día siguiente. El primer clasificado jugará contra el cuarto, y el segundo, contra el tercero. La semifinal se jugará al mejor de tres partidas y la final al mejor de cinco.
Por otro lado, el público presente podrá seguir la retransmisión, ver la barra de evaluación y escuchar los comentarios, con importantes medidas de seguridad para evitar las trampas, como auriculares de cancelación de ruido muy potentes. «Todo será revisado en cada ronda del torneo», explicó Ayza, y los jugadores pasarán controles para que no puedan esconder ningún tipo de dispositivo.
Los otros siete participantes, un dato esencial, se anunciarán en los próximos días, de uno en uno, en una estrategia de marketing que hará más felices a las redes sociales que a los medios de comunicación más o o menos tradicionales. Los iremos añadiendo por aquí a medida que se conozcan.
Competición benéfica
Es importante reseñar también que la Move Cup tiene un componente benéfico. Inese Dabola, representante de la Fundación Move, estuvo en el acto de presentación y explicó lo siguiente: «Creemos que el ajedrez tiene mucho que ofrecer hoy en día y que puede contribuir a su propio crecimiento y desarrollo. El ajedrez es muy grande en Barcelona y, cuando arrancamos este torneo, decidimos que tenía que ser solidario, con un equilibrio entre el premio para los jugadores y el fin benéfico. La salud mental se puede cuidar con actividades como el ajedrez y queremos inspirar a la comunidad con este deporte y con fenómenos como Magnus».
En la imagen principal, dos gestos de Magnus Carlsen en la presentación de la Move Cup. Foto: FMB / Damas y Reyes


