El pasado fin de semana tuvo lugar la sexta edición del torneo Chess and Cheese en la localidad gallega, donde ganó el GM Aleksa Strikovic
En la localidad coruñesa de Arzúa ha arraigado un torneo de ajedrez con características muy especiales. El Chess and Cheese, feliz hallazgo de los organizadores, es un abierto donde algo más de un centenar de ajedrecistas luchan por modestos premios en metálico, compensados de sobra por las recompensas en forma de queso. No hay más porque no caben en la sala de juego.

Este año ganó el torneo el gran maestro serbio Aleksa Strikovic, un clásico del ajedrez yugoslavo (se impuso en el campeonato nacional en 1992) que vive en España desde hace bastantes años. Era el único GM del torneo, pero necesitó algo de «suerte» en un par de partidas. No le fue fácil imponerse, aunque el resultado final (7,5/8) sugiera lo contrario. El ritmo de juego (5+3) propició algunos vuelcos en los instantes finales de los enfrentamientos.

Segundo fue Nicolás Fernández Sabajanes, y tercero, Breixo Longueira, quienes quedaron por delante de dos maestros FIDE que no lograron pisar el podio: Rubén Fernández (cuarto) y José Antonio Sande (15). La mejor clasificada fue Andrea López Milián. Por mi parte, no es que importe nada, pero terminé en positivo (5/8), si bien el resultado fue (aún) peor de lo esperado. Lo mejor de todo es que la gastronomía y el contacto con los amigos consiguió disipar cualquier sombra de disgusto deportivo.

Festa do Queixo
Debo decir que no es la primera vez que voy a un torneo que ofrece quesos a sus ganadores. Me consta que en Zafra existe otro parecido, más antiguo, y el año pasado tuve la suerte de quedar tercero en Fresnedillas de la Oliva, donde también había premios lácteos, pero la integración del queso y el ajedrez en Arzúa es muy intensa. El torneo se celebra dentro de los actos de la Festa do Queixo, que tiene una tradición de más de medio siglo. El ajedrez es solo el postre del programa.

Este año se celebró la edición número 51 de la feria, del 27 de febrero al 1 de marzo y ella cifra de visitantes estableció un nuevo récord, con más de 40.000, no todos ajedrecistas, según informa ‘La Voz de Galicia’. Allí es fácil darse un festín, como pudo comprobar la expedición madrileña, encabezada por Carlos y José Fernando. Regresamos con algunos kilos de más, dentro y fuera del cuerpo. Los daños colaterales pueden achacarse al pulpo, en dura competencia con el queso, aunque hay otros sospechosos habituales que no vamos a nombrar.



La excursión terminó en el Museo de la Miel – O Enredo do Abelleiro, en Portodemouros, justo al lado del embalse. Isidro Pardo sigue trabajando allí, a sus 90 años, con un entusiasmo que recuerda al de Manuel Álvarez. Su hija Amparo ha heredado su pasión y nos contó con una amenidad muy entrenada los secretos de las abejas, tan simpáticas como trabajadoras. Aunque el tiempo era bueno, hacía demasiado frío para que los animalillos nos hicieran un desfile en condiciones, pero la visita es recomendable incluso en invierno.
En la imagen de arriba, Aleksa Strikovic, ganador del torneo Chess and Cheese de Arzúa. Foto: FMB / Damas y Reyes
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