Gukesh D, campeón del mundo, en vías de recuperación en la Olimpiada de Samarcanda. Foto: Andrei Anosov / FIDE

Olimpiada de ajedrez 2026: las cosas que importan

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Hay mucha política en Samarcanda, pero en los tableros se viven experiencias mucho más estimulantes. Aquí va lo más destacado hasta ahora. Continuará…

Llevamos ya seis partidas en la Olimpiada de Ajedrez 2026, de las once previstas, y vamos a contar lo más importante de lo ocurrido en la primera semana, sin politiqueos. Uzbekistán en el cuadro absoluto y Kazajistán y China en el femenino son los únicos países que no han cedido ni un empate en Samarcanda. Queda mucha tela por cortar y, como sabemos bien, los ajedrecistas no viven solo de los datos tangibles. Así que contaré también algunas impresiones personales, con ese punto de subjetividad que aún garantiza que no ha participado la IA. Primer disparo: me sorprende (y a veces irrita) que en la página web de la FIDE aparezcan los resultados más tarde que en sitios como Chess.com y Lichess.



Empezaremos con una chiquilla, aún más pequeña que Bodhana Sivanandan y Faustino Oro. La jugadora de Gabón Kristina Elisee Ndam Ziza solo tiene 9 años (los que tenía Bodhana en su primera Olimpiada). Cris lleva seis derrotas como seis soles, pero ahí está, aprendiendo y disfrutando gracias a una experiencia por la que muchos ajedrecistas serían capaces de matar.

Por orden de edad, seguimos con los dos futuros campeones. Sivanandan (2354), tablero número uno de Inglaterra, lleva cuatro victorias y dos tablas, con un rendimiento que se acerca al de un gran maestro absoluto: 2476. Ya era la mejor jugadora inglesa y en Uzbekistán sigue demostrando que no hay ninguna que se le acerque. Su país ha perdido dos encuentros, por la mínima, contra Azerbaiyán y Ucrania.

Faustino Oro (2537), primer tablero de Argentina, también está invicto. Ha ganado dos partidas y ha hecho cuatro tablas la última contra Shakhriyar Mamedyarov (2720), nada menos. Con 4 de 6, solo Fernando Peralta tiene un porcentaje mejor, aunque contra peores rivales. De momento, nadie podrá decir que la apuesta de ponerlo al frente del equipo fue descabellada. Los detractores estarán comprando lo necesario para hacer vudú o algo parecido. Igual alguno piensa todavía que la Federación Argentina ha comparado a los rivales del chico con el oro de su apellido.

Por supuesto, su presencia en la Olimpiada no ha pasado inadvertida, primero por lo mucho que ha crecido:

También ha sido muy comentado un vídeo en el que comenta uno de sus errores. Incluso gente ajena al ajedrez hizo bromas sobre los análisis del argentino, que alguien consideró «hipnóticos»:

España

Nuestra selecciones no tienen niños prodigios, pero hacen lo que pueden. Los chicos han perdido dos encuentros, contra India (normal) y el equipo B de Uzbekistán (evitable). Daniil Yuffa es el mejor hasta la fecha, con 5 puntos en seis partidas, aunque siempre en el cuarto tablero. En el primero, David Antón se ha abonado a las tablas, una de ellas contra Pragg. Tuvo mérito, porque estuvo tieso y se recuperó contra un chico que es un animal. Maksim Chigaiev perdió los dos días que cayó España y ganó cuando tocaba ganar.

Jaime Santos es el segundo invicto del equipo; ganó las dos primeras partidas y resistió contra Nihal Sarin, otro de los niños asustaviejas de la India. Alexei Shirov ha ganado dos partidas y perdido una, contra el campeón del mundo, por lo que tampoco sería justo ser duros con él. El indio hizo unas tablas contra un MI indonesio que le costaron bajar de los 2700 puntos, pero luego se recuperó y ya está recuperando puntos. La partida con Shirov fue muy vistosa y trajo una epílogo que a mí al menos me sorprendió.

En efecto, después de su derrota, el hispanoletón dijo lo siguiente, entrevistado por ChessBase India: «Quizá no deberíamos utilizar el título de campeón del mundo, porque creo que el ajedrez debería ser como el tenis. En el ajedrez debería haber un circuito como el del tenis. Esta tradición de 200 años de historia solo perjudica al ajedrez en general. No tengo nada en contra de Gukesh. Por supuesto, es un tipo estupendo, un gran jugador, un jugador formidable, pero quiero decir es que no me gusta nada este título de campeón del mundo».

Selección femenina

Las chicas españolas iban bien hasta este mismo lunes, que les ha sentado mal. Empate contra Turkmenistán, cuya mejor jugadora tiene menos Elo que la última de las nuestras. El tropiezo tampoco es irremediable. Si miramos el panorama genial, Marta García está respondiendo como primer tablero, Sabrina Vega perdió una partida contra una ajedrecista muy inferior, Ana Matnadze está en su Elo, Inés Prado debería jugar más, para demostrar que no lo hace bien por casualidad, y Mónica Calzetta ha sido la menos acertada, hasta el momento.

Las argentinas derrotan a Ucrania

Entre los equipos hermanos, hay que destacar la gran victoria de las ajedrecistas Argentinas contra Ucrania, una de las favoritas, en la tercera ronda. El resultado final fue un impresionante 3,5 a 0,5. Candela Francisco ocupa el primer tablero, donde sigue cosechando tablas y experiencia, pero la gran sorpresa del equipo es Ernestina Adam, que lleva 4,5 de 5 en el cuarto tablero. Turkmenistán les cortó la racha al día siguiente, lo que lleva a pensar que su empate con España no fue tan extraño.

Estados Unidos, en apuros

Otra de las sorpresas del torneo, esta negativa, es la marcha del equipo estadounidense masculino. Los favoritos, con una media de 2753 puntos Elo, no están nada acertados. Después de ganar a Mongolia por los pelos, perdieron contra Alemania, con derrota de Hans Niemann, quien luego se redimió en parte con su victoria salvadora contra una débil Noruega, que ha ido a la Olimpiada sin sus tres mejores jugadores, incluido Magnus Carlsen.

Uzbekistán, al ritmo que marca Yakubboev

Nodirbek Yakubboev, héroe de la selección uzbeka en la Olimpiada y un jugador al que muchos no ponían ni cara. Foto: Michal Walusza / FIDE
Nodirbek Yakubboev, héroe de la selección uzbeka en la Olimpiada y un jugador al que muchos no ponían ni cara. Foto: Michal Walusza / FIDE

Los uzbekos, que juegan en casa, amenazan con volver a ganar la Olimpiada, esta vez sin sorpresa posible. El héroe local es Nodirbek Yakubboev, que le dio el triunfo a su equipo en las apretadas victorias contra Turquía e India, en las que el resto de partidas terminaron en tablas. Sarin fue su víctima en este segundo encuentro. Javokhir Sindarov, que se jugará el título mundial en unas semanas, también tiene saldo positivo, pero no ha sido tan determinante en los días clave. Eso sí, nos dejó un remate precioso. Puedes intentar adivinar cómo siguió Sindarov en la posición de abajo, antes de darle a la flecha. Puede que no sea demasiado difícil, pero es realmente bonito:

Ivanchuk, un ajedrecista herido

Quien lo está pasando peor es el muy querido Vasyl Ivanchuk, que aún no ha ganado ninguna partida. Hay varias imágenes de él, cada día con una camiseta de fútbol, pero lo más duro fue verlo después de perder contra Fabiano Caruana.

Ding Liren, recuperado

Ding Liren superó al alemán Vincent Keymer en la sexta ronda de la Olimpiada. Foto: Michal Walusza / FIDE
Ding Liren superó al alemán Vincent Keymer. Foto: Michal Walusza / FIDE

Otro jugador que merece cariño es Ding Liren, que conoció el infierno después de conseguir el título de campeón del mundo. El GM chino está invicto, ha subido su Elo y este mismo lunes ha logrado vencer a un rival tan duro como el alemán Vincent Keymer, con un nivel de precisión digno de sus mejores tiempos. Ojalá pueda seguir sonriendo.

Derrotas de Israel por incomparecencia

Una circunstancia poco agradable fue la doble derrota de Israel por motivos ajenos al deporte. Los dos equipos pidieron un cambio en el calendario, dado que coincidían con el Yom Kippur o Día de la Expiación, el más sagrado del calendario judío.

Según cuenta la FIDE, en un principio los dos rivales (Países Bajos y Bulgaria) aceptaron adelantar ligeramente el inicio de las partidas, que se trasladaron a uno de los hoteles oficiales. Sin embargo, en la jornada del lunes Israel solicitó empezar más tarde o al día siguiente, aprovechando la jornada de descanso. Sus oponentes no accedieron al nuevo cambio (no estaban obligados) y se declaró la derrota de Israel por 4-0, en ambos grupos. No sabemos si alguna de las partes implicadas se arrepentirá de lo que hizo, si se permite el chiste, pero sería lo más apropiado.

Hay muchas más historias que nos llegan de Samarcanda, pero las contaremos en un próximo artículo.

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