La ajedrecista india es un ejemplo de trabajo y modestia. Era la cenicienta del torneo de Candidatas y parecía que acabaría última, pero remontó hasta ganar la competición. Ahora es aspirante al título, aunque aún se «avergüenza» de alguna victoria.
Vaishali Rameshbabu es una campeona feliz. No creo que nadie nos escriba los guiones, pero con historias como la suya es tentador pensarlo. En el torneo de Candidatos, la india era la jugadora con peor Elo y, seguramente, con un ego más limitado. Después de ganar en Chipre, de hecho, sigue por detrás de las otras siete participantes en la clasificación internacional, pero será ella quien rete a la campeona del mundo, Ju Wenjun y quien puede convertirse en la primera ajedrecista india que porte la corona.
En Chipre podían haber ganado los dos hermanos (ella y Pragg), los dos novios (venció Sindarov, pero Bibisara Assaubayeva no remató la faena) y la joven ucraniana que llegó como invitada de última hora. Anna Muzychuk llegó a ser líder, pero aflojó en la recta final. Al final, venció la hermana mayor de Pragg, la menos famosa de una familia en la que siempre brilla su madre, una presencia omnipresente en los grandes torneos de ajedrez. Hay un plano aún más alejado de los focos. Entre las sombras, vislumbramos al entrenador de la casa, Ramesh, un profesor exigente y orgulloso. No es para menos.
Anand, pentacampeón y triple ejemplo
Y si profundizamos más, detrás de todos ellos está Vishy Anand, la leyenda, el pentacampeón. Su ejemplo convirtió un país secundario en la gran superpotencia del ajedrez. Se trata de una figura que me gusta por dos vertientes: fue el primer campeón mundial humilde y educado (le decían que demasiado) de las últimas décadas. Y marcó a una generación de ajedrecistas no con sus victorias, sino también cuando perdió la corona. Ocurrió en su ciudad natal, Chennai (antes llamada Madrás), en 2013, cuando Magnus Carlsen le arrebató el título sin compasión. Gukesh ya había narrado esta experiencia:
«Yo estaba entre el público, miraba al otro lado del cristal —una protección para no molestar a los ajedrecistas— y pensé que sería genial estar dentro algún día. Quiero ser yo quien devuelva el título a la India, pensé. Ese sueño que tuve hace más de 10 años ha sido lo más importante en mi vida»
Gukesh cumplió su promesa y ahora tendrá que lidiar con el hambre de Sindarov. Por un milagro del destino, allí también estaba Vaishali, que pensó algo parecido. Ahora, gracias a una alineación de los astros del tablero, también podría seguir sus pasos.
Vaishali: «Es una sensación increíble»
«Todavía no puedo creerlo», declaró nada más ganar el Candidatos, entrevistada por Peter Svidler en la rueda de prensa organizada por la FIDE. «La primera vez que vi un duelo por el Campeonato del Mundo fue cuando el señor Anand jugó contra Magnus en Chennai, en 2013. Solo dos jugadores y una pared de cristal separándolos del mundo. Tiene un aura especial. Recuerdo mirar desde la zona de espectadores y preguntarme: ‘Solo hay un tablero, así que si se aburren, no tienen otras partidas que mirar’. Era una niña entonces, así que tenía todos esos pensamientos tontos. Pasar de eso a jugar yo misma un match es una sensación increíble».

Vaishali es autocrítica, por supuesto, y admite que empezó mal: «Creo que en la primera mitad mis partidas fueron superinestables. Sentía que estaba sumando puntos por pura suerte. Creo que después de la segunda mitad, mi juego empezó a mejorar. La derrota contra Zhu Jiner fue crucial; fue una partida importante y cambió mucho las cosas. Estoy muy feliz de haber logrado ganar la partida de hoy», asegura sobre su victoria contra Kateryna Lagno.
Svidler le recuerda una partida «extraña e inestable» contra Lagno y otra muy irregular contra Tan Zhongyi, y por el secreto de su recuperación.
«Tuve esa partida con Tan y me sentí muy avergonzada de ganarla. Sentía que no me lo merecía en absoluto. Pero luego empecé a centrarme más en la calidad de mi juego y sentí que mis partidas eran mejores»
Por fin, Vaishali estaba haciendo «jugadas decentes» y empezó a sentirse mejor. ¿Qué sintió al encarar las últimas dos rondas? ¿Pensó en los puntos que harían falta para ganar? «No, no pensé en la puntuación. Estaba abierto y todas tenían oportunidades. Pensé que simplemente daría lo mejor de mí en las dos últimas partidas y esperaría lo mejor. Tener esa ventaja de un punto generó mucha presión al jugar contra Zhu Jiner, y una vez que perdí esa partida, sentí: ‘Vale, volvemos a la normalidad’. Por suerte tuvimos un día de descanso. Me vino bien para reiniciar y concentrarme en las partidas restantes».
La FIDE también compartió algunas imágenes de Vaishali posando con su madre y con el trofeo.
Y en otra entrevista para Hindustan Times, Vaishali habla de su futuro duelo contra Ju Wenjun. «Tengo tres tablas y una derrota contra ella en ajedrez clásico. Es muy fuerte y bastante sólida; no es común verla perder muchas partidas. Va a ser difícil, sin duda, pero tengo mucho tiempo para prepararme y espero trabajar duro».
También dice una cosa muy interesante sobre lo duro que es llegar a la cumbre: «El año pasado fue duro. Simplemente no sabía qué hacer, porque estaba trabajando mucho y el ajedrez es lo único que hago en mi vida, pero los resultados no llegaban. Gracias a las personas que me rodean, seguí adelante. Empecé a hacer yoga, meditación y a trabajar con un psicólogo. Todas esas pequeñas cosas ayudaron».
Fotos. Michal Walusza / FIDE
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