El número uno sufrió ayer su cuarta derrota en el Norway Chess, algo que no vivía desde hace más de una década. «De los errores más grandes que le hemos visto nunca», decía Miguel Santos después de ver cómo el noruego se dejaba un mate contra Pragg, cuando tenía las tablas a su alcance.
Magnus Carlsen disfruta este miércoles una jornada de descanso. Le vendrá bien, después de sufrir ayer su cuarta derrota en un mismo torneo de ajedrez clásico, algo que no le ocurría desde el Norway Chess de 2015 —nadie es profeta en su tierra—, cuando perdió el mismo número de partidas. No es el único damnificado en Noruega, por si le sirve de consuelo. El campeón del mundo, Gukesh, es el único que está por detrás en la clasificación, después de ocho jornadas. Les quedan dos para intentar escapar de las últimas posiciones.
Contra Praggnanandhaa, Magnus volvió a las andadas. Sufrió desde el comienzo, en una partida de altísimo nivel, pero se apuró demasiado y lo acabó pagando, un fallo que para Miguel Santos era especialmente grave: «Uno de los errores más grandes que le hemos visto nunca». Luego, intentaba justificarlo, con una explicación que compartía con Pepe Cuenca: «Ha pensado que estaba clavado (el alfil negro) y se le ha ido la cabeza». Hikaru Nakamura llegó a preguntarse si el noruego llegaría a retirarse después de esto.

En ChessBase India destacaban la proeza del joven Pragg, posiblemente el primer ajedrecista del mundo capaz de derrotar dos veces en el mismo torneo a Carlsen. Veamos la primera de las victorias del más joven.
Magnus sigue siendo el mejor del mundo, de eso no hay duda, y es el único que aún está por encima de los 2800 puntos Elo. Ahora mismo tiene 2820, su puntuación más baja desde hace muchos años (llegó a tener 2872), pero solo en Noruega ha bajado 20 puntos y su colchón frente a Fabiano Caruana es de menos de 30. Además, el americano es dos años más joven y le faltan más objetivos por cumplir en la vida.
Confesiones
El primero que no está satisfecho con su vida es Carlsen. El sentido de la autocrítica no lo ha perdido. Estas son algunas de las frases que ha dicho en las ocho jornadas disputadas:
—«Me siento como una vaca avergonzada de su cuerpo. Esta partida es una completa vergüenza. Siento que cada movimiento que hago es un error posicional».
—«Está claro que empiezo a tener problemas de memoria, porque he analizado esta variante de la apertura italiana hace unas horas en casa, y no soy capaz de acordarme de las ideas principales».
—«Todos los pensamientos que tuve sobre esta posición hace una hora resultaron estar equivocados. Es increíblemente estúpido. Una vez que me he salvado, olvido que de repente puede mover el alfil que ha estado atado durante una eternidad. Es muy frustrante, porque sentí que había hecho un buen trabajo defendiéndome ahí». (Con estas declaraciones, confirmaba la teoría de Cuenca y Santos).

—«¡Aquí vamos de nuevo! Ser sorprendido, pensar durante 20 minutos, intentar hacer un movimiento que sea lo suficientemente tonto como para que él no lo sepa completamente. ¡Ajedrez moderno!».
En otra de sus visitas al confesionario, en lugar de hablar de su partida, se quejó del funcionamiento de la app de la NBA, porque le destaparon el resultado de un partido de baloncesto que pretendía en diferido.
«Estamos en una fase terminal del ajedrez»
Su entrenador, Peter Heine Nielsen, ha hecho unas declaraciones a la revista Europe Échecs, no menos pesimistas, que explican un poco mejor el significado de la última frase:
«Tengo la impresión de que hemos alcanzado la etapa final de la evolución del ajedrez. Actualmente, contamos con herramientas superpotentes. No creo que vayamos a descubrir nuevas aperturas. Siento que no asistiremos a un salto adelante en la comprensión tecnológica y que, de alguna manera, estamos en una fase terminal. En mi generación, aprendíamos las cosas según criterios lógicos, con principios. Con los jóvenes, es muy diferente. Ahora se preocupan por el efecto sorpresa. Se basan en el instinto, lo humano. Es la evolución a la que vamos a asistir».

Por otro lado, quizá sea demasiado pronto para hacer sonar las alarmas. Tarjei S. Svensen ironizaba sobre el asunto: «Sí, Carlsen solo ha ganado 25 de los últimos 28 torneos de ajedrez no-Freestyle que ha jugado desde el Qatar Masters de 2023, así que digamos ya que no es el mejor jugador del mundo».
Michael Rahal opina algo parecido: «Claramente sigue siendo el mejor jugador del mundo, en general. Tal vez en el ajedrez clásico no está rindiendo a su nivel habitual (requiere un estudio y memorización interminables), pero eso puede pasar cuando otras cosas importantes de la vida te quitan tiempo».
Porque, en efecto, no se puede soslayar la reciente paternidad de Carlsen, después de su boda con Ella Victoria Malone. No está claro cuántos puntos Elo supone cada paso vital, pero parece demostrado que, para bien o para mal, afectan al juego de los ajedrecistas.
Hans Niemann, entretanto, feliz con la situación, aprovechaba para echar leña al fuego sobre el mal torneo de su archienemigo: «Un vistazo al futuro. Primero Hikaru, ahora Magnus. Aquellos que intentan inflar el sistema jugando tan pocos juegos clásicos al año como sea posible para preservar la ilusión que es su Elo, están empezando a perderlo, y rápido».
Las otras tres derrotas de Carlsen
En la primera ronda, Magnus Carlsen perdió contra Alireza Firouzja, quien después de retirarse en Bucarest por una lesión de tobillo, en Noruega está jugando sin mayores problemas.
Hoy solo hablaremos de las partidas de ajedrez clásico, no de los desempates en Armagedón, una fórmula muy sugerente, que ya es un clásico en Noruega.
Luego hizo tablas contra Vincent Keymer, antes de perder contra Pragg en la primera de sus dos partidas, en la primera vuelta:
Después, prosiguió la montaña rusa, con victoria sobre Gukesh, derrota frente a Wesley So y una victoria para desquitarse contra Alireza. So estuvo brillante, con negras:
Queda por ver cómo jugará Magnus en lo poco que queda, y si Gukesh es capaz de abandonar por su pie el último puesto de la competición, que lidera Wesley So (14 puntos), seguido de Firouzja (13) y Pragg (12). Quedan dos partidas y Carlsen necesita olvidarse de sus problemas para intentar acabar en los primeros puestos.
Otro día comentamos la crisis del campeón del mundo, Gukesh Dommaraju, que lo intenta, pero tampoco levanta cabeza.
La imagen de arriba es de Michal Walusza para Norway Chess.





