Isaac Lozano desvela algunas técnicas para conseguir información sobre los rivales en una charla para expertos en seguridad informática
La ciberseguridad y el ajedrez están muy relacionados, sobre todo desde que los secretos de la preparación de los jugadores está más expuesta que nunca. No es algo exclusivo de nuestra era, pero los peligros son mucho mayores que cuando Garry Kasparov despidió a Evgueni Vladimorov, uno de sus analistas, porque sospechaba que le estaba pasando secretos de apertura a su archienemigo, Anatoly Karpov. Corría el año 1986 y entonces las presuntas filtraciones eran analógicas.
Los últimos casos más relevantes han sido causados por descuidos, realmente fáciles de cometer, como desveló Isaac Lozano en la charla que dio el viernes pasado en el RootedCON, unas jornadas que convirtieron Madrid en la capital europea de la ciberseguridad. Profesionales, empresas, investigadores y entusiastas del hacking se reunieron por millares y, durante una hora, conocieron los secretos que también esconde un juego como el ajedrez, donde aparentemente todas las cartas (o las piezas) están sobre la mesa.
Antecedentes recientes
Caruana vio comprometida su preparación para el Mundial contra Carlsen, después de que se publicara un vídeo del primero entrenando con su portátil. Los responsables del Club de San Luis lo borraron bastante rápido, pero no lo suficiente, porque ya circulaban por internet las capturas en las que se veían algunas de las aperturas que había estudiado el americano.
Los humanos, tan propensos a tropezar en la misma piedra o en la de al lado, no escarmientan, como vimos durante el duelo por la corona entre Ding Liren y Nepomniachtchi. Allí algunos usuarios descubrieron partidas de entrenamiento en Lichess que tenían toda la pinta de pertenecer al jugador chino.

A Isaac Lozano lo conocerán muchos aficionados. Es doctor en inteligencia artificial y profesor e investigador de la Universidad Rey Juan Carlos, además de fundador de la página Yotta Chess, que presume de ser la mayor base de datos de ajedrez del mundo.
En este artículo, publicado en ‘El Mundo’ hace año y medio, contaba cómo ayudó a la selección española en la Olimpiada de Budapest. En Madrid, Lozano ofreció algunos de los aspectos más técnicos de su trabajo, con la idea de que sus estrategias puedan ser aprovechadas en otros negocios, más allá de los tableros.
La peor pesadilla del ajedrecista
Lozano explicó con humor los antecedentes de su contratación por parte de la Federación Española de Ajedrez. Es una rutina que los ajedrecistas conocen bien, desde el momento en el que conocen su emparejamiento para la siguiente ronda:
«Lo peor que puede pasar un ajedrecista es que te toque un niño. Te toca un niño de 10 años y estás puteado, porque sabes que está creciendo y tú ya estás en decadencia, aunque seas joven. Pero hay una cosa peor, que ese niño sea indio. Entonces ya estás jodidísimo. Que venga de India a España a jugar un torneo implica que ese niño es una gran promesa y que le han financiado el viaje».
Isaac Lozano prosigue su relato, que resumimos un poco: «Ya estás puteado psicológicamente, vas a la habitación, subes, coges el ordenador, a ver qué juego con el niño, evitas cualquier tipo de insulto, abres tu programa de ajadrez, te metes a internet a buscar sus partidas, se te apaga el ordenador porque has olvidado conectarlo la corriente, y de repente no tienes ni idea de cómo se escribe su nombre y no encuentras ningún usuario».
«Entonces entras en el emparejamiento online, copias el nombre, lo pegas en la web y cuando buscas te aparecen sus 500 partidas. Yo llevo una década jugando y no llego a 100. Te las descargas, pero psicológicamente ya estás fuera. Empiezas a ver cómo juega, te preparas contra el rival y una vez que terminas esa preparación, te vas a dormir si puedes».
«Al día siguiente, llegas a la partida, te sientas y llega el niño con la madre y con el típico alzador, porque el niño no llega a la mesa. Se sienta y en ese momento viene otra putada: tienes que escribir el nombre del niño. Pones el nombre de cualquier forma y al final tienes que levantarte, ver cómo era y escribirlo».

«Empieza la partida. El niño te da la mano, la madre se queda detrás, tratando de hundirte psicológicamente y empiezas a mover. El niño te responde, vuelves a mover, el niño te responde. Ves que no piensa nada y de repente te hace una jugada que no sabes cómo responder. El niño tiene una preparación mucho mejor que tú y acaba ganándote»
Por qué contrató la FEDA a Isaac Lozano
El proyecto con la Federación, explica Isaac, «buscaba evitar estas casuísticas y que los jugadores españoles fueran lo mejor preparados posible a la Olimpiada». Más allá de los detalles técnicos del trabajo remoto con los ajedrecistas, el reto principal era encontrar los nicks de los rivales en las distintas plataformas, así como crear un proceso que pudiera ser replicado por ellos en otros torneos.
Optimizar el rendimiento de las máquinas utilizadas también era esencial, «porque el jugador de ajedrez, por naturaleza, es un despistado». A algunos hay que meterlos en el taxi y acompañarlos a su mesa en los torneos de Candidatos, contó a su audiencia, que de vez en cuando respondía a un pequeño test (bastante sencillo) para mostrar sus conocimientos ajedrecísticos.
Uso compartido de la supermáquina
«Existen herramientas y no estamos inventando la rueda», admitió el ponente. «El problema para la Federación es que hay muchos jugadores de élite y todos quieren tener ese sistema de análisis, que es muy caro. Al final, ellos utilizan proveedores en la nube y ya sabéis que cuando en la nube lo primero que hacen es pedirte la tarjeta de crédito y luego preguntar quién eres. No podían permitirse eso y me pusieron varios requisitos, como una configuración mínima, porque no iba a haber un técnico pendiente y había que repartir los recursos de forma equitativa».
En este sentido, contó el experto, había que dar prioridad a los jugadores que estuvieran en la Olimpiada, pero que otros pudieran seguir analizando. Había que tener en cuenta los casos de desconexión por inactividad, para no quitar recursos a otra persona. También había que actualizar los módulos en caliente sin tener que estar hablando con cada jugador.
Ciberseguridad y ajedrez
Otro capítulo destacado era decidir «quién podía ver el análisis que estaban haciendo». «Solo lo podía ver yo, porque tampoco se podían ver entre ellos para evitar filtraciones», aseguró Lozano, quien destacó que Magnus Carsen, además de ser muy bueno, cuida estos aspectos al detalle y contrató a Microsoft para blindar sus equipos durante los mundiales y cuando hacían los campos de entrenamiento.
Al final, se trataba de conectar a cada usuario de forma segura, evitando filtraciones y con un reparto de tiempos equitativo. Isaac Lozano también desveló un pequeño chiste interno, a costa del bueno del Niño: «Solíamos decir que si David Antón era capaz de configurarlo, cualquier persona podía configurarlo». Otro reto era que algunos de los jugadores de la selección no hablan español y había que hacerlo en inglés, pero al final lograron que funcionara para todos.
Uno de los datos que tiene Isaac son los gráficos de rendimiento de los tiempos de análisis de los jugadores. Sin desclasificar ningún secreto, el doctor asegura que los ajedrecistas «dedican bastante bastante tiempo a su profesión».
Otro pequeño problema fue la Olimpiada empezaba el 10 de septiembre y Stockfish sacó cuatro días antes una versión nueva del módulo, pero supieron resolver la pequeña crisis, justo cuando muchos estaban de viaja hacia Budapest.
Analizar los patrones
Aquí llega la parte más desconocida para la mayoría de aficionados. Lo primero era conseguir todas las partidas jugadas sobre el tablero de los rivales. Lo siguiente era obtener los nicks y las partidas online de esos jugadores. También podían ser interesante las partidas de los entrenadores de esos ajedrecistas.
Además de analizar los patrones típicos de cada uno de ellos, se estudiaba su uso del reloj: «Ver el timing que se dedica y sobre todo cuánto piensa cada jugador es muy interesante, porque te permite prepararte de una forma u otra».
A la FEDA le entregaron un informe privado de cada jugador, que incluía su nombre de guerra en las principales plataformas y las métricas de su actividad en el último año. Uno de los datos más reveladores, según Lozano, era estudiar «los fallos que comete un jugador a lo largo de la partida, lo que permite hacer métricas al estilo del póker, que te dicen la probabilidad de ganar si haces las jugadas buenas en cada fase del juego». Ding Liren, por ejemplo, flojea a partir de la jugada 40 y pierde más «centipeones».
Isaac Lozano fue a Budapest justo cuando España teína que jugar con China. Allí se encontró con Iván Salgado, con David Martínez y con todo el equipo, y les preguntó si habían leído su informe. El primero le dijo: «No lo he leído, pero Ding juega muy mal los finales». Como saben los aficionados, el entonces campeón acabó perdiendo el título contra Gukesh, después de fallar de forma clamorosa justo en un final. El fallo, explicó Lozano, le costó medio millón de euros, además de la corona.
Sobre la filtración que sufrió Ding, Lozano comentó que incluso desde Lichess le tiraron de las orejas: «Te estás jugando medio millón y esto es software de código abierto. Conéctate en privado o págale un viaje a tu entrenador y que se vaya contigo. Te va a salir más barato que perder un Mundial».
«Espiar» a los rivales
Como experto en ciberseguridad, Lozano terminó explicando algunos de sus métodos para descubrir los nicks de los jugadores. Los más conocidos, al jugar torneos por dinero, tienen sus perfiles asociados y son públicos, pero luego tienen otras cuentas privadas, para poder ensayar ideas protegidos por el anonimato.

Encontrar esos nombres en clave apenas tiene secretos para él. Para ello, utiliza técnicas avanzadas que a veces dan tantos resultados que es necesario recurrir a otros procesos para depurarlos. Su público, experto en la materia, disfrutó de sus explicaciones, demasiado complejas para exponerlas aquí.
Quizá el lector sepa lo que es la estilometría, que identifica la forma de escribir de las personas, aplicable al ajedrez si se analiza su forma de jugar, para encontrar sus trazas en las partidas almacenadas en Chess.com y Lichess, sobre todo.
Es imposible cuantificar los puntos que se consiguieron con ayuda de este trabajo, pero España quedó cuarta en el torneo femenino, «un resultado histórico», y se consiguieron tres medallas individuales. «Esto al final no es por el proyecto. Evidentemente, los jugadores tienen que jugar la partida y la preparación llega hasta cierto punto, pero el aporte psicológico de tener todas estas herramientas y de tener un psicólogo deportivo durante el torneo y poder prepararte, al final hizo que eso quizás marcase la diferencia».
En la imagen de arriba, Isaac Lozano, durante su charla en RootedCON
Si has llegado hasta aquí, apenas te costará unos segundos más suscribirte a Damas y Reyes, con lo que ayudas a que esta página siga siendo gratuita, no tenga publicidad invasiva y esté actualizada con frecuencia.