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El ajedrez puede llegar muy lejos y tocar muy cerca. Cruzar fronteras y abrazar corazones. Yago Gallach nos propone un juego distinto, el Caballo bomba, útil como herramienta pedagógica, terapéutica e integradora.
Con bastantes más palabras y titubeos, más o menos esto es lo que quisimos explicar a las alumnas de 1º de Atención a Personas en Situación de Dependencia (ciclo formativo de grado medio) antes de iniciar nuestro encuentro de Caballo bomba (no salta a la comba).

—No os olvidéis del juego, no importa cuál, a la hora de acercaros a otras personas. Es un elemento que puede contribuir a mejorar su calidad de vida, a crear vías de comunicación, a trabajar parte de su actividad psicosocial. No es magia, es que el juego (me atrevo a agregar al ajedrez y sus variantes) «es la forma instintiva en que, como especie biológica, como Homo sapiens, aprendemos cosas nuevas y experimentamos con nuestro entorno de manera relativamente segura y controlada. Jugar es sinónimo de aprender de las experiencias. Tal vez pueda sonar un poco extraño, pero no lo es en absoluto».

—¿Y por qué sus variantes?
—Por dos motivos. Uno es romper la barrera de entrada (dificultad, abismo, etiquetas sociales) que puede suponer jugar una partida de ajedrez (rebajar la complejidad inicial no le resta diversión, como veremos enseguida). El segundo es que las variantes del ajedrez y todos sus juegos menores inciden mucho (y muy bien) en la flexibilidad mental (cambio de objetivos, de estrategias, readaptaciones, apertura mental), otro de los predictores de calidad de vida (durante toda nuestra existencia). El ajedrez da mucho juego de modo que…
—Perdona, yo quiero.
—Yo también.
—A mí ponme tres.
—¿Tres qué?
—¡¡Tres variantes!!

—Ah, vale… Un momento, que sigo y empezamos a jugar. El ajedrez nos puede ayudar a conectar con otras personas. El juego puede resultar el camino más corto, nos puede ayudar como herramienta pedagógica, terapéutica e integradora. El ajedrez es un idioma universal que no conoce barreras. Ni siquiera hace falta saber casillano. Además, aporta muchos beneficios con independencia del nivel que se alcance, al igual que el ejercicio físico beneficia a todo el mundo, no solamente a la élite.
—¿Y cómo se juega al caballo bomba?
—Muy fácil. Los caballos mueven en ele, ca-ba-llo, ¿habéis visto el vídeo?
—Síiiiiii.
—Muy bien. Las reglas son sencillas. Los caballos no se pueden capturar entre sí. Tras cada salto, dejamos una bomba en la casilla en la que estábamos. Quien antes pise bomba, pierde. Ronda número 1…
Reglas del Caballo bomba

Caballo bomba en acción
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