Jesús Seoane, en el Marshall Chess Club, en Nueva York, en 2010. En esa mesa, Bobby Fischer jugó el Memorial Capablanca de 1965

Mi partida favorita, por Jesús Seoane: «Recuerdo de mis años de juvenil»

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 35 segundos

Catedrático de Física y autor de varios libros de ajedrez, Seoane dedica esta victoria a sus compañeros y amigos del Grupo de Ajedrez Garrison de Madrid

Cuando mi gran amigo Federico Marín me solicitó que comentara una partida mía para su maravilloso blog, no pude menos que agradecerle su amable y cariñosa invitación. Y a la vez, con este modesto escrito, rendir un modesto tributo al Grupo Garrison de Ajedrez de Madrid; del que formo parte y en el que tengo grandes amigos.

Este grupo lo forman René Mayer (presidente honorífico del grupo), Federico Marín, José Fernando Blanco, MI Juan Reyes, Juan Carlos Sanz, Lorenzo García Galeote, Manuel Ruiz Bellón y un servidor1. Este grupo se reúne de manera periódica sábados o domingos por el centro de Madrid degustando la buena mesa, el buen ajedrez y la buena conversación (y, por supuesto, en presencia de René, degustamos los mejores chistes).

El Grupo Garrison de Ajedrez de Madrid, en el restaurante libanés Sol de Beirut, muy cerca del Palacio de Oriente. El segundo de la derecha es Jesús Seoane
El grupo Garrison (o parte de él), en una de sus comidas en Madrid

La partida seleccionada para este propósito data de diciembre de 1991. Yo era un chaval que acababa de empezar mis estudios de Física en la Universidad de Sevilla y esas navidades regresaba a mi tierra para disfrutar de las fiestas con mi familia. Ese pasado verano, como de costumbre, no llegó a celebrarse el bonito Open del Puerto de Santa María y este se pospuso para las Navidades. Para que el evento no se prolongara mucho y a la vez sirviera para Elo FIDE (tan codiciado en aquella época), el ritmo de juego elegido fue de una hora por jugador para toda la partida. Así, el torneo podría celebrarse en 2 o 3 días. Y así fue. 

Revancha

Gané las dos primeras rondas con facilidad y en la tercera me enfrenté a mi gran amigo el MF Daniel Escobar, quien no necesita presentación en este hermoso mundo de Caissa. Yo le había ganado meses atrás en el provincial por equipos en una muy buena partida, por lo que él venía con muchas ganas de poder jugar la revancha.

Y esta llegó. Daniel, tras un error mío en la apertura, consiguió clara ventaja, que poco a poco se iba consolidando. Pero, avanzado el medio juego, conseguí complicar tácticamente la lucha y tras sacrificar dos peones, la posición se tornó endiablada. Tanto es así que tuve una jugada muy simple que le hubiera obligado al abandono, pero, tras querer invertir un orden de jugadas, me equivoqué de nuevo. Y ahí Daniel ya no perdonó y se alzó con la victoria, que por otro lado considero justa.

Jesús Seoane, con Ljubomir Ljubojević
Jesús Seoane, con Ljubomir Ljubojević

Tras este desliz, me tocaba jugar la cuarta ronda con blancas ante el fuerte jugador portuense Francisco Javier Díaz Vichi. Él y su hermano Francisco (si, así se llama, no es ningún error) eran dos fuertes jugadores locales. De hecho, Francisco había derrotado meses atrás de manera brillante a Daniel Escobar en el Trofeo Carranza de Ajedrez; partida que, a la postre, sirvió para que la Peña Ajedrecística Portuense disputara la final de dicho evento.

Ataque indio de rey

Por ello, la partida que se me presentaba era muy interesante. Yo sabía que mi rival era un adicto a la defensa francesa, por lo que esta era una partida cantada. Yo era entonces un enamorado del ataque indio de rey, a través de las partidas de Fischer, de Vasiukov (uno de mis grandes ídolos, de quien hablaremos en otro momento) y de mi gran amigo el MI Agustín García Luque. Y también, de las espectaculares partidas de otros grandes amigos y maestros en mis comienzos en este mundo, Diego Medina y José Luis Navarrete.

La victoria de Diego ante Leuza, del Campeonato absoluto de España de 1975, y la de José Luis ante el MF Carlos Burriel en el Trofeo Carranza del año 1988, ambas con el ataque Indio de Rey, son dos joyas inolvidables que también tendremos ocasión de recordar en un futuro próximo. Estos jugadores y estas partidas fueron quienes y las que me inspiraron para hacerme también un adicto a los esquemas indios. 

Y vayamos ahora a la partida en cuestión, que si bien no pueda considerarse una obra maestra, a mí me satisfizo mucho, ya que el golpe 28. c4!! levantó una gran expectación entre todos los asistentes al torneo. De ese día de los inocentes de 1991, año en le que comencé mis estudios de Física, queda este bonito recuerdo. He de comentar también que realicé una buena segunda parte en el torneo y conseguí el premio al mejor jugador juvenil. Aunque, si confieso la verdad, mi mayor recuerdo es la presente partida.

Seoane Sepúlveda, Jesús Miguel – Díaz Vichi,Francisco Javier [C00]

  1. Desde que Jesús escribió este artículo (gracias por su paciencia) ha habido alguna incorporación más al grupo. ↩︎

Si has llegado hasta aquí, apenas te costará unos segundos más suscribirte a Damas y Reyes, con lo que ayudas a que esta página siga siendo gratuita, no tenga publicidad invasiva y esté actualizada con frecuencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio