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Yago Gallach regresa con su inspectora canina y un nuevo enigma ajedrecístico, un problema de ajedrez retrospectivo, que primero vio la luz en ‘Paterna al día’. Más pronto que tarde conoceremos la solución.
Mil veces se ha dicho ya. No hay tranquilidad, no hay orden, no hay pausa en el mundo de la investigación. Por lo que casi de forma cronométrica, poco después del hallazgo de las Torres de Serranos como punto ¿de encuentro, de sustracción, de crimen, de?, a la comisaría llegó otro sobre. Nuevamente dirigido a Susa Buesa y su equipo (no era para menos). Esta vez no tardaron en abrirlo.

Susa Buesa leyó en voz alta el enunciado: «¿Cuáles son las casillas que ha visitado necesariamente el rey blanco?».
—No entiendo nada, Liuba —dijo la inspectora Buesa, dirigiéndose a su consultora adjunta.
—Tenía que llegar… Tenía que venir… Claro, también era obvio —confirmó lenta, asintiendo más suave y pausadamente, Liuba Kristol.
—¿El qué, el qué, el qué? —inquirieron los tres en por tres, en una suerte de impaciencia colectiva.
—¡Un problema de ajedrez retrospectivo! —dijo Liuba en tono aspectivo, o aspectado, con sorpresa, con agrado.
—¿Retrospectivo? —preguntaron, por fin solapados, los tres investigadores.
—Sí, sí, y sí. Retrospectivo. Aunque también se le conoce como ajedrez retro, retrógrado o ajedrez para espías e investigadores. A Sherlock le gustaban, como es elemental.
—Retrógrado suena feo —aseguró Mordedor—. Mucho. Muy, muy.
—Sí, y parece que se están tomando muy en serio todos los consejos de mi tía Rona: «Sarao, comedia y cena, en casa ajena» —opinó, nada contento, Ladrador, consultando su reloj—. Aquí nos vamos a quedar para largo.
—Pues a mí me, ejem, retroagradan, ajam —contestó entre risitas Liuba—, aunque tampoco soy una experta.
—Ilústranos —continuó la inspectora Buesa, dándole un poco de espacio a Liuba, para que pudiese explayarse—. ¡Pero antes, Morderor, regístralo todo! Todo lo que tiene que ver con esta entrega. Hora de recepción. Punto de. Transportista. Quiero empezar a tener datos restrospectivos y comparativos. Perdona, Liuba, continúa.
Ajedrez retrospectivo
—En esta modalidad de ajedrez —explicó Liuba—, tienes que adivinar el pasado a partir de una posición dada. Es como resolver un crimen a través de las pistas. No hace falta que los movimientos sean buenos desde el punto de vista competitivo, sólo han de ser legales y lógicos para que se puedan resolver las cuestiones que plantean. Según los casos, el desafío puede residir en hallar la clave en una captura al paso, saber qué bando mueve, demostrar si el enroque es legal, o qué pieza falta y dónde se ubica. O, como aquí, en esta dulce balada de una sola pieza, saber en qué casillas ha estado necesariamente el rey blanco —subrayó Liuba, arrastrando cursivamente las palabras dulce y necesariamente—: ¡La dificultad aumenta que alimenta!
—Ladrador tiene razón esta vez, Liuba, ya es tarde para esto. Vamos a dejarlo para mañana. Tal vez la almohada nos ayude a descubrir algo.
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