Cada gran maestro del equipo que ganó la Olimpiada recibirá 200.000 dólares de recompensa. El presidente del país, Shavkat Mirziyoyev, llama «hijos» a sus ajedrecistas y afirma: «El mundo entero reconoció la gran generación de jugadores surgida en la Nueva Uzbekistán».
Resulta que el milagro uzbeko no es ningún milagro. Es una cuestión de dedicación y medios. El gobierno ha apostado por el desarrollo del ajedrez y ha convertido un país irrelevante, con solo 38 millones de habitantes, en una gran potencia, capaz de ganar dos de las tres últimas Olimpiadas. En una cadena de esfuerzos que empieza en la educación primaria, el colofón es cómo valoran luego a sus mejores deportistas. Los vencedores en Samarcanda recibirán 200.000 dólares de prima cada uno, una recompensa que los ajedrecistas de otros países ven con admiración y envidia. «Creo que jugando para España no alcanzaría esa cantidad ni aunque hubiéramos ganado todas las partidas de todas las (¿diez?) Olimpiadas en las que he participado», comentó Paco Vallejo.
Hace poco, pudimos ver en ¡’La revuelta’, el programa de David Broncano en TVE, cómo las ganadoras del último Mundial de gimnasia rítmica, celebrado en agosto en Frankfurt, se quejaban de sus primas por llevarse el oro. No hablaron de cifras, que son públicas, pero aseguraron que la beca anual que les conceden por su triunfo les da para comprarse un coche. En España, los más afortunados son los que más tienen: los futbolistas que ganaron el Mundial en Estados Unidos han recibido 540.000 euros por cabeza, mientras que las españolas, por el mismo título, consiguieron 391.000. Ni ajedrecistas ni gimnastas pueden soñar con algo así.

Tampoco vamos a hacer demagogia. Cada deporte genera ingresos muy distintos, aunque la lista de becas CSD Team ESPAÑA-ADO 2025 es discutible desde muchos ángulos. En todo caso, en ella no figuran los ajedrecistas, al no ser el ajedrez una disciplina olímpica, de las que compiten en los Juegos. Tampoco es fácil determinar si está bien que los mejores españoles en ping pong (uno de mis deportes favoritos) se lleven más dinero que los de esgrima, por ejemplo. Lo que nos interesa saber es qué narices han hecho en Uzbekistán para dar ese salto de calidad en tan poco tiempo.
Uzbekistán, otro país
Recordemos que hace solo diez años, en la Olimpiada de Bakú, Uzbekistán terminó en el puesto 39, por detrás de España en una edición que tampoco fue la más afortunada de los nuestros (31). En Batumi (2018) nos adelantaron y acabaron en el puesto 16. En Chennai 2022, ganaron el oro. En Budapest 2024 fueron terceros y en Samarcanda acaban de ganar de nuevo. La evolución es impresionante e indiscutible.

No se trata de que tengan cuatro o cinco ajedrecistas muy buenos. En la última Olimpiada también llamó la atención la actuación del segundo equipo local. Sufrieron dos derrotas en las últimas dos jornadas y cayeron hasta el puesto 18 (que ya es un éxito), pero por el camino derrotaron a España, Inglaterra y Países Bajos, a estos con un 3,5 a 0,5 que recordarán toda su vida los integrantes de los dos equipos. Solo tres potencias como India, China y Alemania pudieron frenarlos.
Apuesta del presidente
La clave de todo fue la apuesta iniciada en 2018, cuando el presidente Shavkat Mirziyoyev aprobó un decreto dedicado al desarrollo del ajedrez. Entonces se puso en marcha un programa piloto de enseñanza obligatoria en 150 colegios y se trazó una hoja de ruta para extender el ajedrez de forma progresiva en su sistema educativo. Asimismo, se reforzó la formación de entrenadores y la infraestructura de los clubes.
En 2021 el programa creció aún más. Se duplicó el número de colegios especializados, se añadió otro millar de centros de enseñanza que incorporaron el ajedrez de segundo a cuarto de primaria, se proporcionaron tableros, piezas, relojes y material didáctico, se formó a los profesores y se ampliaron las secciones de ajedrez de las escuelas deportivas.
Los resultados ya eran evidentes y el Gobierno no aflojó el ritmo. En el último curso, el ajedrez forma parte de las enseñanzas impartidas en Educación Física y Matemáticas, con un programa de 36 horas. Seguro que muchos piensan que esto es un disparate. Tampoco vamos a pelearnos por los detalles. Lo que queda demostrado es que si se apuesta por algo y se hace sin regatear esfuerzos, los resultados llegan.
Selección de talentos
Por supuesto, además de enseñar a jugar a miles de niños, había que seleccionar a los mejores y cuidarlos para que llegaran lo más lejos posible. Cuando se detecta un talento interviene la International Chess School, que empieza a dar premios económicos para jugadores y entrenadores por sus resultados.
No solo la medalla de oro tenía premio. La de plata valía 100.000 dólares, y la de bronce, 50.000. En todos los casos, los entrenadores se llevan la mitad. Hay otras recompensas, de menos cuantías, por ganar medallas en Olimpiadas de la Juventud, Paralimpiadas y otros campeonatos oficiales de la FIDE, como los de Asia. Solo un dato más: por conseguir el título de gran maestro, se ofrece un premio añadido de 5.000 dólares.
Mensaje de agradecimiento
Después de confirmarse la medalla de oro de Uzbekistán, su presidente publicó un largo mensaje de agradecimiento, especialmente entusiasta. En el texto, donde llama a los ajedrecistas hijos e hijas, destaca los resultados de cada uno de los miembros del equipo, nombre a nombre, y a veces incluso comenta los avatares de alguna partida especialmente difícil o importante.
«En resumen«, concluye, «al ver a cada miembro de nuestro equipo nacional creer en sí mismos y seguir presionando hacia adelante, el mundo entero reconoció la gran escuela de ajedrez y la generación de jugadores que ha surgido en la nueva Uzbekistán». Sobre el equipo femenino, añade: «También mostró verdadera fortaleza en combates reñidos. Compitieron en igualdad de condiciones con el equipo de EE. UU., ganaron siete de sus 11 partidas y terminaron en el puesto 13, un resultado importante».
Por último, habla de los éxitos en la Paralimpiada de Samarcanda, donde sus jugadores lograron una medalla por equipos por primera vez y varias individuales. «En todos nuestros ajedrecistas, nuestro pueblo ve a los jóvenes de la nueva Uzbekistán con un gran conocimiento y determinación, capaces de alcanzar metas ambiciosas», remata Mirziyoyev con orgullo.
En la imagen de arriba, el cuarteto titular de Uzbekistán: de izquierda a derecha, Mukhiddin Madaminov, Nodirbek Abdusattorov, Nodirbek Yakubboev y Javohir Sindarov. Foto: Rafal Oleksiewicz.


