Sarbartho Mani, en el Leyendas y Prodigios. @ FMB / Damas y Reyes

Los padres de Sarbartho Mani cuentan cómo se educa a un genio: «Lo primero es que sea buena persona»

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El número uno del mundo (hasta 10 años) acaba de derrotar por primera vez a un GM en una partida de ajedrez clásico. Swarnali Joardar y Siddhartha son médicos y pueden ayudar a su hijo a perseguir su pasión. «Es muy caro», aseguran.

Sarbartho Mani es un elegido del ajedrez. Número uno del mundo entre los jugadores de hasta 10 años, acaba de derrotar a su primer gran maestro, Dimitris Alexakis (2536) en el Abierto de Chola, en la India, un torneo durísimo que se juega estos días en Chennai con una treintena de máximos titulados.

En el Leyendas y Prodigios II, conocí a Sarbartho (todo el mundo lo llamaba Mani, que es más fácil) y hablar con él, pero sobre todo con sus padres, dos personas tan educadas y encantadoras como su hijo. El chico me gustó de verdad: es una mezcla muy limpia de inteligencia, pillería y amabilidad, tres cualidades que no se suelen ver juntas. Cuando conoces a los doctores Swarnali Joardar Mani y Siddhartha Mani se entiende todo. Aprovecho el hito que ha logrado el futuro campeón para recuperar la conversación con ellos.


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El padre de Sarbartho, Siddhartha, era el ajedrecista de la familia, aunque solo como aficionado. Cuando el chico tenía tres años y medio o cuatro, pensó en enseñarle «algunos fundamentos del ajedrez». «Entonces vimos que lo asimilaba muy bien, aprendiendo muy rápido», relata. «Podía calcular varios movimientos sin mirar el tablero, mientras cenaba», añade su madre. Lo más llamativo es que empezó a hacerlo apenas una semana después de empezar a jugar. «Eso nos hizo pensar en ello seriamente. Fue sorprendente para nosotros», cuenta Swarnali.

Como en otras historias conocidas de jóvenes prodigios, como las de Faustino Oro y Bodhana Sivanandan, todo empezó durante la pandemia. «Llegó el covid y estábamos todos atrapados en casa. Así que mi mujer buscó una academia de ajedrez por internet y lo inscribió».
«Para comprometerlo de alguna manera, por su adicción a las pantallas», prosigue la madre. Los entrenadores no tardaron en descubrir que Sarbartho tiene un talento excepcional. «Y así es como comenzó el viaje».


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A los seis años, el pequeño obtuvo una buena clasificación en los campeonatos nacionales y a los siete fue campeón nacional. Eso le permitió representar a la India en los campeonatos de la Commonwealth, Asiáticos y Mundiales. Siguió mejorando y ganó su segundo título nacional. En participaciones internacionales, ya suma 18 medallas, de todos los colores y en todos los ritmos de juego, clásico, rápidas y blitz. También participa en torneos para mayores, como el Leyendas y Prodigios.

Victoria histórica de Sarbartho

Aprovechemos para ver su primera victoria contra un gran maestro. Mani se queda peor, pero su rival se pasa de frenada y le da la vuelta a la partida. Cuando él consigue la ventaja, sabe mantenerla en el final, con la tranquilidad de un jugador experimentado.

También podemos ver un vídeo con los instantes finales de la partida:

Los padres de Sarbaratho cuentan que «un gran avance» en su carrera fue cuando Emil Sutovsky, director ejecutivo de la FIDE, lo eligió para formar parte del equipo Freedom (patrocinado por Timur Turlov, actual presidente de la organización) en el Campeonato Mundial de Rápidas y Blitz. En aquel equipo jugaban Viswanathan Anand, Le Quang Liem, Humpy Koneru y otras estrellas. La experiencia fue increíble y acabaron en tercera posición.

«Fue en Londres. Durante seis días, estuvo constantemente con ellos, con el equipo, jugando y analizando. Eso lo hizo más maduro como jugador y más valiente», cuenta su padre. «El viaje continúa: durante los últimos seis meses, ha estado manteniendo el número 1 sub 10 del mundo».

Un viaje carísimo

Pese a la invitación de la FIDE, el viaje no es barato, por supuesto: «Es muy, muy caro. Y no tenemos patrocinadores todavía. Hasta ahora, todo sale de nuestros sueldos. Somos médicos y al menos tenemos un salario decente para apoyarlo. Hay muchos talentos en la India que no pueden salir al extranjero».

Sarbartho Mani, en el Leyendas y Prodigios. @ FMB / Damas y Reyes
Sarbartho Mani, en el Leyendas y Prodigios. © FMB / Damas y Reyes

Siddhartha Mani niega la extendida creencia de que los ajedrecistas indios lo tienen muy fácil con las ayudas oficiales. «Lo único que pasa es que si te conviertes en GM, obtienes una cuota deportiva en empleos gubernamentales, pero el salario de esos trabajos es muy escaso. Y eso si llegas a GM. Pero en los años de formación de la carrera, no hay nada. En los últimos cinco años, hemos estado viajando por todo el país y por el mundo y aún le llevará al menos dos o tres años ser gran maestro, como mínimo. Así que estos siete u ocho años suponen un coste enorme. Y una vez que sea GM, tal vez gane algo de dinero, pero hasta ahora no es así».

Pese a todo, los padres de Sarbartho quieren que su hijo sea ajedrecista profesional. «Él está totalmente entregado al ajedrez. Su vida está centrada alrededor del tablero. También la nuestra, y no sería correcto apartarlo de su pasión», dice su madre. «Él lo vive, nunca se aburre. Puede jugar hasta medianoche sin cansarse, pero si le pides que haga otras cosas, se aburrirá en 15 minutos», añade su padre. 

Para qué sirve el ajedrez

Como médicos, me planteo si consideran que el trabajo de su hijo será tan útil para la humanidad como el que ellos desempeñan, si jugar al ajedrez sirve para algo. El discurso de Siddhartha no puede ser más positivo:

«En realidad, si te conviertes en un buen jugador de ajedrez, puedes hacer dos cosas. En primer lugar, con tus ganancias puedes ayudar a la sociedad. Además, puedes crear nuevos jugadores de ajedrez. Lo bueno del ajedrez es que te enseña muchas habilidades para la vida. Te ayuda a adquirir disciplina y resiliencia y a saber contraatacar. Son lecciones vitales que solo el deporte puede darte, cualquier deporte. Y el ajedrez, en particular, es un juego mental, por lo que superar el trauma de perder y volver a contraatacar y calcular y prever siete, ocho o diez movimientos, tener esos pensamientos lógicos, eso también ayuda en los estudios.

Hay tantos jugadores de ajedrez en todo el mundo que entrenando, pero hay menos de 2000 grandes maestros. A lo largo de la historia, en los últimos 200 años, no hemos tenido ni 2000 grandes maestros, pero hay millones de personas aprendiendo ajedrez. De alguna manera, esas personas también reciben una ayuda en su profesión, en sus currículos académicos y en todo lo demás. Así que tal vez alguien no se convierta en un gran maestro, pero de alguna manera obtendrá ayuda de este juego».

«De hecho, ayuda en los estudios porque puede memorizar más fácilmente y ponerse al día cuando falta a clase. Sarbartho es capaz de mejorar su nivel en matemáticas en solo diez días. Es muy bueno, de hecho», agrega Swarnali. Ambos cuentan que el chico apenas va al colegio, pero que luego se pone al día con los otros estudiantes. Otra cosa que me sorprende, y que quizá no comprendan algunos lectores, es que no esperan que curse una carrera superior:

Los padres de Sarbartho Mani, con su hijo en segundo plano, durante una de sus partidas en el Leyendas y Prodigios. @FMB / Damas y Reyes
Swarnali Joardar y Siddhartha Mani, padres de Sarbartho. Su hijo juega al fondo una de sus partidas en el Leyendas y Prodigios. © FMB / Damas y Reyes

«El ajedrez es lo principal, pero queremos que al menos tenga la educación básica mínima. Estudiar una carrera no sería muy práctico. Es muy difícil que un niño de diez años que estudia ocho horas o más de ajedrez pueda estudiar otras cosas», afirman.

Sarbartho, por otro lado, cuenta con un equipo de entrenadores, entre ellos algunos grandes maestros y maestros internacionales, aunque también jugadores no titulados, que practican con él. También es caro: «Mucho. Los grandes maestros y los jugadores titulados tienen tarifas de entrenamiento muy altas. Suponen un coste enorme».

Luego están los viajes a los torneos. Por lo general, lo acompaña su madre, aunque cuando Sarbartho juegan en un país que no conocen o les apetece visitar, se apuntan los dos. «Madrid es excelente», aseguran. «Nos encanta España. Es nuestra segunda vez aquí. La última fuimos a Alicante y a Menorca y también nos gustó mucho. Esta vez ha sido aún mejor». «La gente es muy agradable. Desde el fondo de mi corazón lo digo. La hospitalidad es genial», dice Swarnali.

Sarbartho, jugando una partida rápida y demostrando lo mucho que le gusta jugar al ajedrez, en la fiesta de final de torneo del Leyendas y Prodigios. @ FMB / Damas y Reyes
Sarbartho, jugando una partida rápida y demostrando lo mucho que le gusta jugar al ajedrez, en la fiesta de final de torneo del Leyendas y Prodigios. Diego Macías lo observa divertido. @ FMB / Damas y Reyes

Es el momento de devolver los cumplidos. Los Mani son tres personas encantadoras. Anand también. La muestra es exigua, pero ¿a qué se debe tanta amabilidad? «La India es un país de 1500 millones de personas, así que hay mucha diversidad en la naturaleza, el carácter, la educación… Es un país superpoblado. La enseñanza que intentamos infundir en nuestro hijo es que antes de ser un buen jugador de ajedrez tiene que ser una buena persona. Sé educado, sé modesto, eso es todo», afirma el padre.

¿Siguen los éxitos de Gukesh? ¿Será capaz de retener el título? «Somos optimistas. En nuestro corazón lo apoyamos», dice el padre. «¡Definitivamente sí!», exclama la madre. «Sabemos que ha tenido algunos altibajos en los últimos tiempos, pero tiene talento, así que esperamos que contraataque y mantenga el título».

¿Cuáles son los jugadores favoritos de Sarbartho? «Él idolatra a Anand y luego tiene muchos jugadores diferentes. Le gusta Gukesh y es muy fan de Nihal Sarin. Y luego le gustan otros, como Dubov y Caruana. ¿Lee libros de ajedrez o solo estudia con el ordenador? «Le encanta jugar en línea. Los libros le cuestan más. Es pequeño aún y leer ese lenguaje tan complejo del ajedrez en inglés a veces se vuelve difícil. Se los leemos nosotros. Los resumimos y se los explicamos».

Volveremos a hablar de Sarbartho Mani. De eso no hay duda.


Fotos: FMB / Damas y Reyes

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