¿Quién puede odiar a Faustino?
Después del cruzar los 2500 puntos Elo antes que nadie, el argentino logra su primera norma y puede ser el gran maestro más joven de la historia. Solo Gukesh, campeón del mundo, consiguió la norma más joven que él.
Después del cruzar los 2500 puntos Elo antes que nadie, el argentino logra su primera norma y puede ser el gran maestro más joven de la historia. Solo Gukesh, campeón del mundo, consiguió la norma más joven que él.
El argentino Faustino Oro, de 11 años, lidera el torneo en solitario después de derrotar a Alan Pichot. Su rendimiento en Madrid es una locura: 2880 puntos. Ya es el más joven de la historia en llegar a 2500 y solo necesita unas tablas en tres partidas para lograr la norma.
Ilan Schnaider y Faustino Oro firman tablas después de 91 jugadas en el Leyendas y Prodigios. Alan Pichot, que jugará este lunes contra Fausti, lidera la clasificación empatado con el ‘Messi del ajedrez’.
El pibe lleva cuatro puntos de cuatro posibles en el torneo Leyendas y Prodigios, con una actuación de 3270 puntos Elo. Necesita dos puntos en cinco partidas para lograr su primera norma de gran maestro.
José Fernando Blanco eleva el listón con su relato de la tercera jornada del torneo que se celebra en la Nave Bellver, en Madrid. Ojalá os guste y el autor se prodigue más.
Yago Gallach nos deleita con otra entrada en la que abre un debate sobre la cantidad y la calidad, el aprendizaje de patrones y otros métodos para mejorar en ajedrez.
Nueva jornada con más partidas decisivas que tablas. Faustino Oro, con solo 11 años, se acerca a la norma de gran maestro en busca de un récord histórico.
Dos de los prodigios resultaron heridos y solo una partida terminó en tablas. En Madrid vencieron Faustino Oro (a su amigo Pepe Cuenca), Julio Granda, Alan Pichot y David Lariño.
Luis Barona debuta como colaborador de Damas y Reyes con un texto brillante, pero triste, el obituario de Vicente Moral González. Es emocionante leer las palabras del jugador nacido en 1923 sobre el único ajedrecista más viejo que él en el mundo, Manuel Álvarez. Es duro conocer los golpes sufridos en el largo siglo en el que Vicente dejó su impronta de bondad.