Vaishali Rameshbabu, Alexandra Kosteniuk y Antoaneta Stefanova son las primeras jugadoras confirmadas en la primera parada del WR Women’s Chess Tour, en un país donde el shogi, el go y el mahjong son más practicados que el ajedrez
El ajedrez es universal y se practica en todos los países, pero Japón, un gigante con 123 millones de habitantes, se hace el interesante. Es una resistencia que podría empezar a ceder este año, sin embargo, porque los días 6 y 7 de junio Tokio será la primera parada del WR Women’s Chess Tour. Será un circuito global que, además de pasar por Asia, viajará a Europa (Saint-Tropez), América (Punta Cana) y África (Mozambique).
Concebido por Wadim Rosenstein como «una serie profesional de alcance internacional», el tour tiene como objetivo elevar el perfil del ajedrez femenino y situarlo junto a las grandes competiciones deportivas mundiales, con el circuito WTA de tenis como modelo. Será difícil superar la popularidad del shogi, el go y el mahjong, pero se trata de un paso muy importante para el juego de las 64 casillas.

El hecho de que se trate del primer gran torneo internacional de ajedrez celebrado en Japón me parece un dato sorprendente. El promotor del nuevo circuito es Wadim Rosenstein, empresario y multimillonario alemán nacido en Ucrania en 1990, presidente de WR Group Holding y residente en Düsseldorf. Sus primeros pasos en el ajedrez de alto nivel los dio en 2022, cuando se asoció con la FIDE para crear el primer Campeonato Mundial de Equipos de Ajedrez Rápido y Relámpago.
En Japón ya ha logrado la confirmación de estrellas del ajedrez como Vaishali Rameshbabu (India), aspirante al Campeonato del Mundo, Alexandra Kosteniuk (Suiza) y Antoaneta Stefanova (Bulgaria), estas dos últimas excampeonas mundiales en ajedrez clásico y rápido. También participarán jugadoras locales y alguna otra clasificada en competiciones previas.
Momento histórico para el ajedrez en Japón
El presidente de la Federación Japonesa de Ajedrez, Hiroshi Manabe, dio la bienvenida al nuevo evento que se celebrará en Tokio. «Es un momento histórico para el ajedrez en Japón y confío en que el organizador lo convertirá en un éxito. Celebrar por primera vez un evento de este nivel nos permite presentar a las mejores jugadoras del mundo a un nuevo público y acercar el ajedrez a la sociedad», afirmó.
«El ajedrez se ha desarrollado rápidamente aquí, pero sigue habiendo muchos menos jugadores que en el shogi. Sin embargo, el alcance global del ajedrez es enorme, con más de 700 millones de jugadores en todo el mundo. Vemos esto como una oportunidad única para acelerar su crecimiento en Japón y conectar a nuestra comunidad con la escena internacional».
Por su parte, Rosenstein declaró que «es un honor llevar una competición de este nivel a Japón por primera vez. El ajedrez es muy popular en algunos países asiáticos, como Filipinas e Indonesia, pero aún es relativamente pequeño en Japón, y pretendemos cambiar eso. Creemos que tiene todos los elementos para encajar en la sociedad japonesa, y estoy decidido a invertir para que eso ocurra». «Además, me importa en gran manera el desarrollo de las competiciones femeninas y llevar estos eventos a lugares de primer nivel en todo el mundo es una buena manera de lograr ese objetivo», añadió.
Rosenstein, cuyo grupo empresarial opera en 70 países en sectores como la logística, la ingeniería pesada y la tecnología de la información, espera asimismo que el evento atraiga la atención de las principales corporaciones japonesas hacia el ajedrez, uno de los deportes más globales.
Un poco más sobre Rosenstein
Lo cierto es que el magnate alemán ha entrado con fuerza en el mundo del ajedrez. El equipo WR Chess, que hace dos años fichó a Magnus Carlsen, ya ha ganado dos títulos mundiales, el Campeonato Mundial por Equipos de Ajedrez Rápido celebrado en 2023 en Düsseldorf y el Campeonato Mundial por Equipos de Ajedrez Relámpago disputado en 2024 en Astana.
Además, gracias al apoyo de Rosenstein, el Düsseldorfer SK ascendió en 2024 a la Bundesliga, la liga de ajedrez más fuerte del mundo. Otro de sus fichajes más sonados fue el del excampeón mundial Ding Liren.
Hace unos días, el Consejo del Deutsche Schachbund (la Federación Alemana de Ajedrez) nombró a Rosenstein como su delegado ante la FIDE. Su influencia es evidente; cuando anunció el nuevo circuito en X, el mensaje llegó a más de 22 millones de personas en las primeras 24 horas.
No siempre ha tenido el mismo éxito. Hace dos años contábamos por aquí que no fructificó su intento de organizar un cuadrangular de lujo, al estilo de los high roller del póker. Hans Niemann se bajó del barco cuando descubrió o creyó descubrir que los otros grandes maestros, Caruana, Nepomniaschtchi y Abdusattorov, recibían mejor trato que él.
Entre sus proyectos más inminentes, este año organizará un gran campeonato de bughouse (también conocido como pasapiezas, una modalidad que se juega por parejas), que tendrá lugar en Manila (Filipinas) los días 1 y 2 de junio.
En la imagen de arriba, Vaishali Rameshbabu, en el torneo de Candidatas, que acabó ganando. Foto: Niki Riga / FIDE





