Faustino Oro vs. Federico Marín, la partida del siglo

El vídeo de la partida que cambió la carrera de Faustino Oro: «Podés creer o no creer»

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Fue un duelo informal y relámpago, un 3+2 en el que el Messi del ajedrez ganó, fortaleció su moral (todavía algo débil en aquella época) y comprendió la verdadera esencia del juego

Faustino Oro se acaba de convertir en gran maestro, el segundo más joven de la historia, con 12 años, 6 meses y 26 días. Es el más precoz con las nuevas reglas de la FIDE. Abhimayu Mishra lo tuvo más fácil. Llegarán otros que los superarán a ambos y el récord en sí importa poco, pero he rescatado un documento inédito de la partida en la que el pibe lo aprendió todo sobre el ajedrez. ¿Crees que exagero? Mira el vídeo y compruébalo por ti mismo.

Pues sí, exageraba un poco, pero esta partida de ajedrez, celebrada en Madrid hace dos años, le mostró a Faustino el camino para llegar a la maestría. Fue una lucha tan intensa que el aprendizaje del más joven fue mayúsculo. El viejo acabó extenuado, pero me gusta especialmente cuando le explico que el ajedrez es el triunfo del espíritu sobre la materia. No hace mucho caso, la verdad. Se troncha de la risa y procede a destrozarme sin piedad, pero ahí queda la cita para la historia.

Revancha fallida

Era la segunda vez que me enfrentaba a Faustino Oro. La primera fue por internet, cuando Fausti todavía vivía en Argentina. Jugamos como colofón a nuestra primera entrevista, que puedes leer en ‘El Mundo’. Sueño con enfrentarme a Marc Barceló mientras todavía me deje hacer 15 movimientos antes de darme mate.


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Creo que fue Miguel Illescas quien dijo que a ciertos jugadores solo les puedes ganar de niños, por lo que más te vale aprovechar la oportunidad. Él se refería a Magnus Carlsen, si no recuerdo mal. Yo tuve «tieso» a Fausti, como él siempre dice. Tuve un +5 de valoración, según el módulo, pero en el apuro de tiempo me lié y acabé perdiendo, un clásico en la vida del aficionado. Otro día podríamos ver también esa partida.

La comentamos poco después, en Yeda, pero mi oponente favorito, poco impresionado, no paraba de quitarle importancia a mi ventaja, devaluando mi efímera demostración de calidad. «¿Quién ganó? ¿Eh? Yo también tuve tieso a Nakamura y al final me venció», era su irrebatible argumento.

Fausti en el Madrid Chess Festival

Nuestro segundo encuentro ante el tablero se produjo justo después de terminar el Madrid Chess Festival, donde Faustino se quedó a un paso de cumplir su objetivo. Pese a la pequeña decepción, yo sentí en mis neuronas el impresionante progreso del chaval. Jugamos tres partidas y no tuve la menor oportunidad en ninguna de ellas. Me he enfrentado a otros maestros e incluso he conseguido puntuar contra ellos, pero pocas veces he sentido tanta superioridad de mi rival.

Faustino Oro, en el Madrid Chess Festival. Foto: FMB / Damas y Reyes
Faustino Oro, en el Madrid Chess Festival. Foto: FMB / Damas y Reyes

El vídeo corresponde a una de las partidas que jugamos en Madrid. Fausti me provoca para que sacrifique un alfil y luego consigue vencerme con enorme facilidad. Por desgracia, es una grabación de móvil, en un ambiente muy ruidoso, y el sonido es malo, por lo que muchas veces no se entiende bien lo que decimos. Los subtítulos subsanan el problema en la medida de lo posible.

Las otras dos partidas no fueron mucho mejor. Fausti siguió vacilándome a conciencia y, aunque yo le lanzaba mis propios contraataques verbales, no hacían la menor mella en su piel, ya curtida en miles de duelos contra los mejores del mundo.

Sé que a algunos lectores/espectadores no les gustará el tono de la conversación, un trash talk de manual, una muestra de ajedrez callejero (o canchero) en la que los dos lo pasamos de fábula. También José Luis Torrego, que grabó con su móvil la escena. Debí llevar unos micrófonos de corbata, pero no esperaba poder jugar de nuevo contra el pequeño Oro. La próxima vez, me tendrá que dar una pieza de ventaja.


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